“Primera clase gratis” es casi un estándar en el sector. Y funciona: baja la barrera de entrada y llena la agenda de pruebas. El problema llega cuando la mitad de esas pruebas no se presentan, o cuando la misma persona prueba gratis cada pocos meses. ¿Merece la pena cobrarla? Depende de tu negocio, pero la decisión es más sencilla de lo que parece.
Cuándo tiene sentido que sea gratis
- Clases en grupo con plazas libres: una persona más en una clase que se da igual apenas te cuesta. Lo que importa es que venga.
- Captación en frío (redes, anuncios, flyers): quien no te conoce compara, y “gratis” gana la comparación.
- Negocios nuevos que necesitan que la gente pruebe para empezar a correr la voz.
Cuándo es mejor cobrarla
- Sesiones 1:1 o grupos muy pequeños: la prueba ocupa una hora de un entrenador y una plaza escasa.
- Muchas ausencias: si más de un tercio de las pruebas no se presentan, un precio simbólico filtra a los curiosos.
- Servicios con valoración inicial (evaluación física, estudio de movimiento): el cliente se lleva algo concreto.
Un truco habitual: cobra la prueba y descuéntala del primer bono o cuota si se hace cliente. Filtra a los curiosos y no penaliza a quien se queda.
El término medio: gratis, con condiciones
Muchas veces el problema no es el precio, sino que la prueba gratis no tiene reglas. Estas condiciones reducen ausencias sin tener que cobrar:
- Una prueba por persona, controlada por email y teléfono, no por buena fe.
- Validez limitada: “úsala en los próximos 14 días”. La urgencia hace que reserve ya.
- Plazo de cancelación: igual que tus clientes. Si cancela a tiempo, puede cambiar de día.
- Si no viene, pierde la gratuita: y una segunda prueba ya tiene precio. Contado desde el principio, se entiende y se respeta.
- Pocas plazas de prueba por clase, para que tus clientes habituales no se queden fuera.
Lo importante es que estas condiciones se vean al reservar y se apliquen igual para todos, no que dependan de si te acuerdas de mirar el WhatsApp.
Cómo medir si has acertado
Durante un par de meses, apunta para cada prueba si vino y si se hizo cliente. Con dos números tienes la respuesta:
- Tasa de asistencia: pruebas que vinieron / pruebas reservadas.
- Tasa de conversión: nuevos clientes / pruebas que vinieron.
Si la asistencia es baja, endurece condiciones o pon un precio. Si la asistencia es buena pero la conversión es baja, el problema no es la prueba: es el seguimiento después de la clase.
Cómo lo resuelve Entrivo
Con Clases de prueba decides si la prueba es gratuita o tiene precio (se cobra con Stripe directamente en tu cuenta), cuántas puede hacer cada persona, la validez, la antelación mínima, qué actividades la admiten y cuántas plazas de prueba hay por sesión. Entrivo detecta duplicados por email y teléfono, aplica tu plazo de cancelación y muestra las condiciones reales al reservar. Si alguien no viene, puedes ofrecerle otra prueba, esta vez de pago y con el precio que elijas, o perdonarle la ausencia desde su ficha.
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